Análisis

Super Monkey Ball

Super Monkey Ball
Super Monkey Ball
  • Categoría: Juegos
  • Vendedor: Sega
  • Precio: 7,99 euros
  • Nuestra valoración: 5 de 5

Para que quede claro lo decimos en la primera línea: el Super Monkey Ball es enorme, es la razón por la que el iPhone es un aparato a tener en cuenta como consola de videojuegos, y lo especial y diferente que es poder usar el acelerómetro para controlar un juego.

La premisa es muy sencilla, tenemos que llevar a un simpático mono que está dentro de una bola hacia la salida. ¿Cómo? moviendo el iPod, gracias al acelerómetro, al mover el iPod haremos que la bola se deslice hacia un lado u otro.

Elijamos un modo de juego
Elijamos un modo de juego

De esta manera tenemos que evitar que el mono se caiga por los lados de las plataformas, y llegar a la meta de cada nivel en menos de un minuto. Además, recogiendo los plátanos que encontramos por el camino, podremos ganar más vidas, aunque no es necesario cogerlos todos.

Hay varios modos de juego, podemos ir directamente a una partida rápida, o elegir un nivel concreto, o simplemente practicar una de las fases. También podemos elegir entre cuatro personajes diferentes.

Al principio es muy complicado, hay que hacerse idea de la sensibilidad del acelerómetro, y tener claro en qué posición hay que tener el iPhone para tener la bola más o menos nivelada. Al mover el iPod hacia un lado, resulta muy complicado compensar para volver a la posición de reposo.

Esa posición de reposo es el único problema que tiene el juego, si es que eso puede considerarse un problema. Viene a ser tener el iPod en posición horizontal, y más o menos en un ángulo de 45 grados con respecto al suelo. Es decir, si quisiéramos jugar tumbados boca arriba en nuestra tumbona en la playa con el iPod encima de la cara, no sería posible.

Imaginamos que nos vamos a encontrar este «problema» en más juegos, a no ser que en las opciones de los juegos se pueda incluir algún tipo de sistema de calibración del acelerómetro, pero francamente, no es que sea un problemón.

Al principio no lo ves claro, pero gracias a lo bien que está hecho cada nivel, con un grado de dificultad muy progresivo, te vas haciendo con el mono sin ningún problema.

No hay absolutamente nada que hacer con la pantalla táctil, ni falta que hace, salvo poner el juego en pausa, que se hace tocando el cronómetro.

El interfaz es clarísimo, todo el mundo debería fijarse en lo sencillo y claro que es acceder a cada menú, no hay más opciones que las absolutamente necesarias, todo perfecto.

En cuanto a los detalles, la música y los efectos de sonido parecen sacados directamente del inconsciente colectivo, te hacen recordar a los videojuegos a los que has jugado toda la vida. Al pasar de nivel cambia la música, para que no te acabe taladrando el cerebro la misma melodía siempre.

Los gráficos son correctos, no es nada espectacular, si estás acostumbrado a jugar a videoconsolas de última generación con millones de polígonos esto te va a parecer una memez a nivel visual, pero no tiene nada que envidiar a una DS o una PSP. Además, la fluidez del juego es asombrosa, no se perciben saltos al jugar, es todo muy suave.

Sabemos que hemos sido muy entusiastas al escribir estas líneas, hemos querido ser claros y sinceros, porque este videojuego es mucho más de lo que esperábamos.